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LOS BAKA

El término griego pygmâios significa “altura de un codo”, antigua medida lineal que corresponde a 44,4 centímetros. Es usado para referirse a una serie de grupos humanos que viven en las selvas ecuatoriales de África. Se cree que son los primeros pobladores de muchas de las zonas que hoy habitan. Los más estudiados son los Mbuti (en la República Democrática del Congo). Otros grupos son los aka, baka, yaka, badgeli, binga, efé y twa que se reparten por diferentes países subsaharianos (Camerún, Gabón, Guinea Ecuatorial, Congo, Angola, República Centroafricana, Uganda, Ruanda y Burundi)



En Camerún podemos encontrar a los baka (en la Provincia del Sur y en la Provincia del Este) y a los badgeli (o giele) también en la Provincia del Sur pero más cerca de la costa, alrededor de Kribi.

Al sur de Bengbis (el subdepartamento donde trabajamos) exixten cinco campamentos pigmeos baka: Nkoum Ebaé, Mimbil, Mekas, Koungoulou y Nkoulaze. Pero muy cerca de Bengbis (ya en la provincia del Este) encontramos muchos otros poblados.


 


Cada campamento lo forman entre 20 y 50 bakas. La mayoría de ellos niños. En todo Camerún su número ronda las 30.000 personas.

 


Viven en unas chozas semiesféricas tradicionales conocidas con el nombre de ”mongulus”.

 


Los baka (como los otros grupos de pigmeos) eran tradicionalmente nómadas y vivían de la caza, la pesca y la recolección de frutos. Sin embargo, desde hace unas décadas están llevando a cabo un proceso de sedentarización progresivo provocado por varios motivos:
1. Las empresas madereras están acabando con el que ha sido su fuente de vida: la selva.
2. La creación de parques nacionales han provocado, en algunas ocasiones, la expulsión de poblados pigmeos de sus tierras.
3. Programas gubernamentales, con el fin de poder tener un cierto control sobre estos poblados.



Las consecuencias que está teniendo este proceso de sedentarización sobre la población baka son extremadamente graves. Al ser obligados a instalar sus campamentos cerca de los poblados bantúes, éstos (cuya situación en la mayoría de los casos tampoco es nada fácil) han encontrado en sus nuevos vecinos una forma de mejorar su calidad de vida.

 


¿Cómo? Creyéndose los propietarios de los pigmeos que se han instalado cerca. Las mamás pigmeas trabajan en los campos de sus vecinos los bantúes, recibiendo a cambio un salario mucho menor del que recibiría otra persona no pigmea. Los papás intercambian los animales que cazan en la selva por la mitad de dinero de su valor real y muchas veces sólo reciben a cambio alcohol y tabaco.

 


Se ha establecido una relación de esclavitud más o menos encubierta, donde la población bantú se aprovecha de la poca experiencia de los baka en su nuevo estilo de vida.

 


Con el paso del tiempo los baka van aprendiendo las lenguas bantúes (bulu o bayue) para poder relacionarse con ellos. Pero la educación es un derecho que no está al alcance de los niños baka. Como consecuencia la mayoría de los baka no hablan francés. Sin saber hablar este idioma la cantidad de puertas que se les cierra es enorme. Cuando sus hijos enferman no pueden ir al médico. Éste suele ser un camerunés de otra provincia de Camerún (que no habla ni bulu ni bayue) y que se comunica con sus compatriotas en francés. Lo mismo ocurre si se plantean acudir a la justicia, ir al mercado,…



Por eso, la situación actual de los pigmeos es de extrema urgencia. Viven suspendidos entre un pasado al que no es posible volver y un futuro que nadie conoce. Quizá su desaparición, quizá su adaptación e integración, pero mientras sufren una profunda marginación.